¿Cómo nace la Osteopatía?

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El masaje como tratamiento medicinal se remonta miles de años y tiene exponentes tan reconocidos como la antigua China imperial. La osteopatía tiene su raíz en Estados Unidos, a finales del siglo XIX, gracias a la visión de vanguardia del médico Andrew Taylor Still. Alineado a la corriente de pensamiento pragmático, y descontento con los resultados de la medicina, decide desarrollar un nuevo sistema basados en unos amplios conocimientos de anatomía y unos conceptos que mencionaremos posteriormente. Para ello, funda una escuela con 21 alumnos… y un esqueleto llamado Columbus.

Con la unión del fisiólogo escocés Martin Littlejohn, pronto nacería la Escuela de Medicina Osteopática de Chicago. A su regreso a Gran Bretaña, Littlejohn crearía la Escuela Británica de Osteopatía. Ambos países son aquellos en los que más se ha desarrollado esta disciplina y donde más habitual es su práctica, con una creciente aceptación y su inscripción oficial en los sistemas públicos y privados de salud.

¿Cuáles son los principios de la Osteopatía?

Tiene cuatro principios básicos:

  • La persona es una unidad de cuerpo, mente y emociones.
  • El cuerpo posee unos mecanismos propios de auto-regulación.
  • La estructura y la función son interdependientes.
  • El tratamiento debe unificar los tres principios anteriores.

¿Sobre qué actúa la Osteopatía?

Principalmente sobre los problemas mecánicos de la función motora del cuerpo, localizados en músculos y huesos, aunque algunos de ellos pueden tener su base en desarreglos viscerales que impacten, de manera secundaria, en la musculatura y las articulaciones.

¿Para qué es adecuada la Osteopatía?

Puede emplearse con éxito en caso de dolencias de espalda, articulaciones, extremidades, hernias de disco, artrosis, lesiones de ligamentos, tendones, procesos degenerativos motores (cadera, rodilla), lumbago, ciática y lesiones deportivas. Los tratamientos para cada dolencia son diferentes y han de ser prescritos por un especialista, de cara a una recuperación satisfactoria.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

En primer lugar ha de identificarse la fuente y naturaleza de la lesión, y conocer su estado fisiopatológico. Sin embargo, ello sólo no basta para determinar el tratamiento de elección. Una técnica inadecuada podría empeorar la situación. Por otra parte, pueden existir ciertas patologías que desaconsejen o directamente contraindiquen el tratamiento manual.

Por tanto, resulta necesario evaluar la respuesta que el propio cuerpo ha dado al problema: a corto plazo (inflamación, espasmo muscular) y a largo plazo (cambios estructurales en tejidos blandos y articulaciones). También se identificarán otros factores que puedan haber predispuesto al problema, ya sean físicos, psicológicos o emocionales. Esta segunda fase del diagnóstico es precisamente la que diferencia a la Osteopatía de otras disciplinas médicas, ya que otorga mucha importancia no sólo al daño localizado del tejido, sino a su interacción con otras partes del cuerpo.

¿Cuándo es apropiado tratar un problema con Osteopatía?

Primero hay que desarrollar una hipótesis de trabajo y probarla mediante el tratamiento, y reconocer que cada persona es única y nos traerá un problema único. Nuestro modelo diagnóstico y nuestro enfoque deberán ser flexibles para adaptarse a esa individualidad. El objetivo es entender la descompensación mecánica y fisiológica y la disfunción que provoca en el conjunto de la persona. Para ello, nos preguntamos:

¿Existen alteraciones funcionales músculo-esqueléticas o disfunciones somáticas?

¿Están relacionadas con los síntomas, como resultado de ellos o como un factor contribuyente a la causa inmediata?

¿Se puede considerar que el tratamiento mejorará o eliminará la disfunción?

¿Existen contraindicaciones absolutas o relativas al tratamiento?

Los problemas pueden tener un origen patológico. Es importante reconocer cuando la derivación a otros especialistas es conveniente y/o necesaria.

 

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